Primero de Julio. Un año más de impunidad en Coyoacán

Hace un año, nos encontrábamos en la elección más importante de México, no solo por cantidad de personas que votarían y los puestos de elección popular, sino por el número de demandas sociales acumuladas que reclamaban un cambio. Nadie puede negar que existió una coyuntura importante a nivel federal, donde los partidos hegemónicos no fueron capaces de aglutinar a sus bases para realizar un voto corporativo.

Sin embargo, Coyoacán fue la excepción.

A diferencia del resto de la República, la Alcaldía de Coyoacán eligió, al casi hoy extinto, Partido de la Revolución Democrática (PRD). La estructura clientelar de este partido logró rebasar por mucho, las fallidas estrategias de unidad de la principal fuerza de oposición: MORENA. Aunque fue notorio el abandono en que tuvo esta fuerza política a su candidata María Rojo, si viviéramos en un estado de legalidad, los abusos y la coerción hubieran sido sancionados, evitando que Manuel Negrete llegara al poder.

Pero la cuestión de evitar que llegará el PRD a Coyoacán, fue una acción de organización ciudadana, no partidista. Mientras las estructuras clientelares se debatían el territorio en número de votos, las víctimas de los abusos de poder pudimos documentar cómo se llevó a cabo el acarreo, la compra de voluntades y el hostigamiento.

Desde el gobierno de Mauricio Toledo, se conformó una estructura de poder digna de una dictadura. Cada calle de cada colonia, contiene una operadora u operador político, quienes se encargan de repartir dádivas y dinero a cambio de votos. Sin ningún control por parte de la contraloría o las instituciones anti-corrupción, en Coyoacán reina la impunidad, y se dan desde juguetes, mochilas o tablets, hasta programas sociales y se condiciona el acceso al agua potable. Todo el funcionamiento administrativo de nuestra alcaldía se rige por el clientelismo.

Con base en este contexto, el primero de julio del año pasado, nos dimos a la tarea de documentar los graves crímenes contra la democracia reportados en Coyoacán. Fue por demás evidente el fraude que se llevó a cabo, el acarreo, la compra de voluntades, la violencia y el hostigamiento para que Manuel Negrete fuera el triunfador y continuara el Toledato.

Todas las evidencias hicieron posible que el Tribunal Electoral de la Ciudad de México, manifestara la ilegalidad de las elecciones en nuestra Alcaldía. Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinó que lo peor que se podría hacer era anular las elecciones. Para nosotros la única forma de hacer justicia era que el proceso se repitiera, donde evitáramos fraudes de tal magnitud.

Así a un año de haber ganado las elecciones Manuel Negrete “haiga sido como haiga sido”, tenemos un Coyoacán sin gobierno, más lleno de violencia y abusos. En nuestras calles reina un caos absoluto y el equipo administrativo que opera los programas sociales no tiene la capacidad para actuar de otra manera que no sea la clientelar.

El gobierno de Claudia Sheinbaum ha arropado a Manuel Negrete, a quien vemos en diferentes mitines con ella, pero esperamos que la intención de unificar poderes políticos no deje de lado la impunidad y corrupción que vivimos en nuestra demarcación. Los acuerdos de las elites administrativas, no borrarán la ola de impunidad que sigue viva en las calles de Coyoacán.

A un año del primero de julio que le dio el triunfo a López Obrador nosotros seguimos clamando justicia para Coyoacán y el fin de la corrupción que nos ha sumido en la violencia, la carencia y los abusos.

#JusiticaParaCoyoacán

Vecinos Unidos de Coyoacán.

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Por qué Zapata vive después de 100 años

Nacimos del campo y nos transformamos en ciudad, nos vimos forjados a dejar la yunta y tomar el ladrillo y el concreto; nos vimos forjados a construir casas que no serían para nosotros, a abandonar la tierra para seccionarla y venderla en cantidades inimaginables que no llegarían a nuestros bolsillos. Vivimos el despojo y aun así seguimos luchando por el territorio.

Llegamos a mitad del siglo XX, unos 40 años después de tu muerte general Zapata, a una zona de roca volcánica donde nos decían: “les deben pagar para que quieran vivir ahí”.

Vivimos entre las piedras, en casas de cartón y aluminio, domando el territorio y a las empresas que querían vendernos lo que no era suyo. Abandonamos nuestros pueblos en busca de un mejor futuro, sabiendo que el futuro sería de lucha o no sería.

No fue fácil, caíamos en las zanjas y nos lastimábamos, rellenamos las cavernas, dinamitamos la roca con nuestros compañeros los piedreros; pero construimos los Pedregales. Pusimos el agua y en algunas calles el drenaje, la luz llegó después y poco a poco a parecieron las escuelas, los mercados, los parques y las vías primarias. Las primeras rutas de los peseros fueron una maravilla, y hoy hasta las 12 de la noche sigue pasando la combi que viene del metro Universidad.

Aún recordamos las faenas comunitarias, donde los fines de semana hacíamos las calles, entubábamos el agua que llegaba a los pozos y luego iba a las casas, construíamos las escuelas, y en acción colectiva edificamos nuestro hábitat.

Aún es latente la imagen de las mujeres acarreando agua para la semana, despertándose temprano para ir a los lavaderos del Pueblo de la Candelaria. Los niños con las rodillas raspadas por jugar entre las piedras y los señores picando piedra para construir las calles y las casas.

Pero 50 años después, seguimos en resistencia.

Construimos los Pedregales, pusimos las calles, rellenamos las zanjas e hicimos de lo rasposo de la piedra un lugar para la vida. Pero a 100 años de tu muerte, aún no tenemos esa tierra que hemos trabajado arduamente. Ya no nos enfrentamos a un mal gobierno solamente, sino a un poder económico que se llama inmobiliaria. Nuestra resistencia se ha magnificado ante el poder del dinero, quien nos quita lo que es nuestro sin respetar nuestra historia o nuestra vida.

Ahora, general Zapata, la tierra no es para producirla sino para consumirla y si no tenemos dinero no podemos habitarla. Le llaman gentrificación, pero nosotros le decimos despojo.

En estos días hay que resistir a la embestida inmobiliaria. Los inmobiliarios, de forma silenciosa se adueñan de tu espacio y te ponen en peligro. Excavan muy profundo la tierra, y se apoderan del suelo bajo nuestros pies, dañan nuestras casas y luego no podemos vivir en ellas. Además, se roban nuestra agua, y nos dejan secos, tenemos comprarla y gastar nuestros ahorros en algo que es de todos. También, construyen lujosos departamentos y con ello vienen los lujosos comercios, hacen que no podamos comprar nada y que no podamos pagar la vida que nosotros mismos construimos.

Privatización es otra de las palabras que han surgido en estos 100 años de tu partida, palabra que nos dicen es para bien, pero termina de empeorar todo. Nos han metido a la cabeza que lo que es de la comunidad no se puede cuidar y por eso debemos cederlo a una persona para que lo cuide mejor y lo racione, como cuando los reyes existían y decían que para poder gobernar se tenía que tener poder divino en una sola persona. Ahora es lo mismo, pero ese poder divino es el dinero que nos despoja de la vida.

Pero no nos dejaremos aplacar por una hidra capitalista, y cual combatientes alzaremos nuestras voces para luchar por la tierra que hemos forjado entre todas las personas que aquí habíamos. En esta época seguimos en resistencia y tu legado ahora nos guía en las comunidades urbanas que luchamos por la tierra y por la libertad de vivir en ella.

Por eso seguimos gritando ¡Zapata Vive, La Lucha Sigue! Y no nos cansaremos hasta conquistar nuestro derecho a la libertad.

Acción Comunitaria , a 10 de abril de 2019, 100 años de la muerte del General Emiliano Zapata

¡Zapata Vive!

Qué es ser mujer en Coyoacán

Crónicas del machismo como forma de gobierno II

A continuación, presentamos relatos sobre la
violencia machista que se vive en la Alcaldía de Coyoacán, los nombres y
locaciones se han cambiado para protección de las vecinas. 

Isabel tiene 50 años viviendo en los pedregales de Coyoacán, llego desde niña con sus padres y su hermano casi recién nacido. Recuerda que no había calles y todo era piedra. Con sus hermanos jugaban en las barrancas, y a menudo sus rodillas estaban llenas de raspaduras por lo filoso de las rocas. Se casó muy joven con el hijo de uno de los piedreros, algo que su madre no aprobaba, pero no lo impidió. Tuvo dos hijos y aunque su esposo tenía una casa a unas cuadras de donde vivía, ella nunca se apartó del hogar de sus padres.

Hoy a 50 años, es viuda y sus hijos se han ido. Al morir su padre, ella se encargó de cuidar a su madre de tiempo completo. No obstante, los gastos del hogar la obligan a trabajar en una maquila en la delegación Azcapotzalco, lo que conlleva a que deje sola a su madre por largas horas. Su hermano menor es quien puede cuidarla, pero se negaba por no sentirlo su obligación.

Josefina, la esposa del hermano menor de Isabel, se alojó en la casa de su familia. Ella, termino por arrinconar a todos los que ahí vivían a un pequeño cuarto. No conforme con ello, escucho de una amiga suya, que la delegación le podía ayudar a apropiarse de la casa de su suegra; por lo que, comenzó a entrevistarse con el subdelegado.

Josefina fue comité ciudadano y de ahí brinco a ser Jefa de Unidad Departamental de la Dirección de Desarrollo Social. Sin nada más que la primaria terminada, Josefina se dedicaba a tocar puertas para pedir papeles de las personas y afiliarlas al PRD sin que los dueños de la documentación se enteraran. Ella empezó a dar programas sociales, cobijas. Juguetes, etc., y así, rápidamente logró reunir a muchas personas para los propósitos que la delegación quería.

Sus buenas acciones como operadora política, no solo le valieron el puesto de 25 mil pesos mensuales; también pudo dar trabajo a sus hijos y marido, quienes cobraban sin si quiera salir de sus casas. Así, la familia, recibía todos los objetos de los programas sociales: tinacos, tablets, pintura, pants, etc., antes que los demás y los repartían a quienes mejor creyeran. Claro está, que gran parte de dichos materiales se los quedaban y luego los revendían.

Los ingresos de la familia prosperaron rápidamente, construyeron un tercer piso, remodelaron la casa y arreglaron la fachada. El único problema era Isabel, quien claramente no aportaba lo mismo que la familia de Josefina.

Con el apoyo del subdelegado, Josefina denunció a Isabel en el Ministerio Público. Llevo a su suegra a que relatará que su hija la maltrataba, le pegaba y que cuando pedía que ayudará con los gastos de la casa esta se negaba. La señora ya mayor, confirmó la historia de Josefina, y agregó que pedía desalojaran a su hija lo antes posible.

El citatorio de Isabel llegó, algo que le extraño muchísimo y para ella era increíble. Tocó la puerta del cuarto de su mamá en seguida, pero Josefina le negó que la viera, amenazándola de que, si le hablaba a su madre, podría ser peor, porque ella sería testigo directo de la violencia que impartía contra su suegra. Isabel consternada, hizo caso a Josefina, pero llamó a sus demás hermanos para comentarles lo que pasaba.

Los hermanos, decidieron hacer un oficio dirigido a la contraloría interna de la delegación Coyoacán, denunciando como Josefina realiza un uso político de programas sociales. El resultado fue improcedente, por alguna extraña razón, el documento se extravió y nadie sabe nada de alguna denuncia. Sin embargo, la respuesta fue acompañada de amenazas, Josefina obligó a las personas beneficiarias de los programas que ella repartía a agredir a Isabel y a sus hermanos; por lo que, ahora tienen miedo de seguir denunciando.

La semana pasada, Isabel recibió una notificación por parte del Tribunal de lo Familiar, que debe dejar su casa en no más de 5 días, aunque ella ya ha recurrido a disposiciones legales, es víctima de múltiples agresiones y hostigamiento, comandado desde la Unidad Departamental que dirige Josefina.

Un problema particular, se convirtió en una confrontación de la administración de Coyoacán, la cual ha actuado en beneficio de la corrupción, empoderando a una mujer para lastimar a otra, donde la ley es omisa pero no el poder que se ejerce a través de clientelismo.

Qué es ser mujer en Coyoacán.

Crónicas del machismo como forma de gobierno I

A continuación, presentamos relatos sobre la violencia
machista que se vive en la Alcaldía de Coyoacán, los nombres y locaciones se
han cambiado para protección de las vecinas. 

María tiene 54 años, nunca fue a la escuela, los pocos ingresos económicos de su padre se enfocaron en su hermano, mientras ella se quedaba en su casa ayudando a su madre a hacer las labores del hogar.

Sin saber ni leer ni escribir, se ha aislado del mundo por temor a no poder encajar.

Hace dos años, tocaron a su puerta preguntando por su papá. Extrañada, abrió la puerta y dejo entrar a dos mujeres. Su padre, una persona de edad avanzada, necesitó la ayuda de su hija para entender qué es lo que esas mujeres necesitaban. Le preguntaron si habitaban personas jóvenes, a lo que respondió que sus nietos; le preguntaron si era pensionado, a lo que respondió que sí; le preguntaron cuántas personas dependían de él económicamente, a lo que respondió que su hija y sus nietos. Después le pidieron copia de las credenciales de elector de los que vivían en ese domicilio, sus actas de nacimiento y CURP.

María extrañada, no supo qué decir o cómo actuar, solo obedeció a su papá y fue a la papelería a sacar las copias. Al regresar a su casa, las señoras la esperaban en la puerta, tomaron los papeles rápidamente y se fueron. Al despedirse, la sensación de que había hecho algo malo fue latente.

No pasaron muchos días cuando las mismas señoras volvieron a tocar su puerta, le comentaron que querían que fuera a una junta en el parque para informarle sobre los programas. María asistió con sus nietos, le dieron juguetes y cobijas, lo cual agradeció. Después de un mes, las señoras volvieron a tocar, esta vez para decirle que el fin de semana habría un camión en la esquina de su casa a las 10 am para llevarla a un evento, tenía que ir con toda su familia si quería seguir siendo beneficiada

María estuvo puntual el sábado con sus nietos y su hija, al ver a las señoras estas le dijeron que había traído muy poca gente. Avergonzada, María pidió disculpas y se subió al camión, la llevaron a la Alameda del Sur, donde a lo lejos apreció a un político que daba un discurso que no comprendía. Le dieron una playera, una bandera y un sobre con 200 pesos. Al regresar a su casa, sus nietos estaban contentos de que habían ido a pasear. María, se cuestionaba porque le daban cosas, pero por primera vez en su vida, alguien que no era su padre le daba dinero, recurso que era solamente para ella y se sintió bien.

El tiempo paso, y María era constante en las juntas que armaban las señoras que le pidieron los papeles. Cumplía con todas las peticiones que le hacían, conseguía fotocopias de credenciales, espiaba asambleas de comités vecinales, llevaba oficios y a veces los rompía si se lo pedían. Todo esto le valía 200 pesos semanales, más otros insumos esporádicos como despensas, tinacos, juguetes, colchones, mochilas, tablets, pants, etc. Por primera vez en su vida, María, sentía que trabajaba y ganaba cosas buenas, un respiro de ser la sirvienta de su papá, quien no la dejo casarse porque ella tenía la obligación de cuidarlo hasta que se muriera.

Un día, Don Mau, personaje al que nunca había visto pero había escuchado que todo lo que tenía era gracias a él, la cito a ella y a otras personas. María no entendía muy bien qué pasaba, pero sabía que debía ir si quería seguir recibiendo los apoyos. Le pidieron que se vistiera de camisa blanca y jeans, y que no hablará con nadie desconocido, lo cual obedeció al pie de la letra, como siempre lo había hecho durante toda su vida. Sin embargo, ahora su papel no era solo aplaudir y gritar en un evento como las veces anteriores, ahora tenía que esperar a que la líder arrojara una piedra para ella repetir la misma acción.

María temerosa, esperaba que el momento no llegará, en el evento veía familias como la suya y gente mayor como su papá; pero su anhelo no sirvió y en medio de discursos de adversarios de Don Mau, se lanzó la primera piedra y de repente todo fue un caos, la gente corría, y gritaban, personas estaban siendo golpeadas en el suelo. María, petrificada, no pudo lanzar ninguna piedra, no pudo moverse, solo espero a que todo terminará.

María, ha dejado de ir a las juntas, ya casi no habla con las líderes y ya no junta las fotocopias de las credenciales de elector de su colonia. Ahora tiene miedo, no quiere salir de su casa, y a pesar de que sabe que hizo algo malo, se niega a hablar por temor a las consecuencias de sus acciones. A pesar de su arrepentimiento, ahora tocan a su puerta y en lugar de dinero traen amenazas, amenazas de denunciarla por haber sido parte de las riñas, amenazas de quitarle los apoyos con los que sostiene a su familia, amenazas con procesarla por haber dado programas sociales a cambio de votos.

María no sabe ni leer ni escribir, vive aislada de los demás, es sumamente vulnerable y en su profunda ignorancia sobre lo que son sus derechos, quedo atrapada en el juego de la corrupción. Ahora, es parte de los grupos de choque de las autoridades, sin que ella lo pidiera o lo quisiera.

La delegación de Coyoacán duplicó programas sociales en tiempos electorales y piden que se respete la voluntad popular de la elección.

  • Existen suficientes evidencias para determinar que no existió un voto libre en la Alcaldía de Coyoacán, lo cual amerita una sanción.
  • Vecinos piden que el proceso no sea visto como una revancha entre partidos sino como una oportunidad para sanear las instituciones y constituir un buen gobierno para Coyoacán.

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Desde principios del proceso electoral de 2018, diferentes organizaciones y colectivos, documentaron, evidenciaron y difundieron anomalías en el proceso electoral de Coyoacán. Verificado Mx, publicó que, desde el 31 de enero de 2018, la Delegación Coyoacán dio a conocer en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, las Reglas de Operación del Programa Social de Transferencias Unitarias “A tu Lado”[1]. De igual manera, el 23 de marzo se anunció en la Gaceta el programa para la entrega de tabletas electrónicas para estudiantes[2]. En un principio el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), expuso que dichas políticas poseían la neutralidad requerida; sin embargo, para marzo, “A tu lado” duplicó el número de personas beneficiarias y desapareció los plazos para la entrega de recursos. En el caso de las tabletas, la delegación cambió las reglas de operación el 28 de marzo, haciendo accesible para toda la población la adquisición de una.

En su momento, los Consejeros del IECM, desconocieron la información, pero comentaron que tendrían que verificar a través de procedimientos sancionadores e investigaciones, para ver si los programas cambiaron su lógica[3].. Por su parte, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, a través de su plataforma Democracia sin Pobreza, corroboró las dádivas de dichos programas y otros elementos, el mismo día de la elección, donde documentó que las tarjetas “A tu lado” se canjearon en tiendas de auto servicio Aurrera.

Si bien, estos incentivos pueden no ser suficientes para que una persona se vea obligada a votar por quien le entrega una despensa, el uso político de programas sociales no fue la única herramienta que se utilizó en la delegación Coyoacán para modificar el número de votos para el candidato Negrete. Como ya se declaró en la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), hubo una violencia de género directa a la candidata María Rojo, donde su foto desnuda en una obra de teatro, apareció por decenas de calles en Coyoacán. Rojo, igualmente fue hostigada en su domicilio con letreros de “Mata Viejitas” y se le vinculó con René Bejarano y con narcotraficantes a través de volantes difundidos de forma anónima por toda la Alcaldía.

En este punto, para los vecinos de Coyoacán, es necesario dejar en claro la violencia política de género, donde un cuerpo de mujer desnudo, pretendía ser suficiente para incitar a no votar por una candidata. Este fue el gatillo para el desprestigio y la calumnia hacia una mujer, sólo por ser mujer. Creemos que existe suficiente jurisprudencia en los procesos electorales mexicanos y diversas recomendaciones de los mecanismos de derechos humanos internacionales, como para no dejar este acto impune.

Aunado a ello, la represión para quienes no mostraban simpatía por el candidato del Frente, fue notoria. Negocios en la Colonia Santo Domingo fueron clausurados luego de mostrar un favoritismo a la candidata de la oposición. Asimismo, diversos comercios y locales, fueron extorsionados o amenazados, obligándolos a poner una lona o bandera del PRD. Vecinos inconformes con la administración de Coyoacán, que acudían a asambleas vecinales convocadas por diversos colectivos no partidistas, les fueron retirados programas como los de madres solteras o el seguro de desempleo. Y cabe señalar, que la represión y violencia física fue por demás evidente en mitines de la candidata Claudia Sheinbaum en Coyoacán, donde los medios de comunicación reportaron grupos de choque conformados por los mismos funcionarios de la Delegación.

Es mediante todas estas evidencias, que los vecinos consideran innegable la ratificación de la anulación de la elección para la Alcaldía en Coyoacán, a pesar de la impugnación que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentará. No se trata de una revancha partidistas, ni mucho menos de una acción irrespetuosa de la voluntad popular, si no de la búsqueda de sanciones a los actos de ilegalidad que violentaron los principios constitucionales y democráticos del país. El panorama para los residentes es muy claro, y es que cuando hay una coacción del voto tan severa, la libertad de elección no existe y lo que le corresponde al TEPJF es revertir dicho acto mediante una nueva elección que garantice el ejercicio autónomo de los individuos a la hora de emitir su voto.

La documentación de la compra de votos, los gastos de campaña y el desvío de recursos de otras partidas para cumplir con las dádivas ofrecidas—como en el caso del presupuesto participativo—fue tan evidente, que los vecinos de Coyoacán ingresaron una solicitud de auditoría a la Contraloría General de la Ciudad de México el pasado 17 de septiembre, con el objeto de que el nuevo Alcalde de ser Manuel Negrete, tuviera ya un antecedente de malos manejos en recursos públicos para lograr su triunfo. La petición en Change.org ha alcanzado los más de 17 mil firmantes, y de no ser ratificada la anulación de la elección, los coyoacanenses seguirán impulsando esta vía para lograr una sanción a la corrupción de su entidad.

Finalmente, las labores vecinales tienen el único objetivo de tener un buen gobierno en esta ahora Alcaldía y romper con las estructuras clientelares que afectan la vida de los ciudadanos en Coyoacán. Para ellos, el foco no está en quién ganó la elección, sino en garantizar una sanción y las medidas de no repetición para que no se sigan cometiendo estos actos tanto en la Ciudad como a nivel nacional.

#AnulaCoyoacán

Vecinos Unidos de Coyoacán

 

 

 

[1] Con un monto de 54 millones 996 mil 520 pesos

[2] Con un monto de 159 millones 270 mil 370 pesos

[3] Cabe destacar que Nelson Toledo, hermano del exdelegado Mauricio Toledo, quien en propaganda hace alusión a que los programas sociales se dan gracias a su altruismo, era el Subcontralor de Atención Ciudadana y Normatividad del IECM que, entre otras cosas, es el encargado de supervisar y dar seguimiento a las quejas y denuncias.

Vecinos de Coyoacán se organizan contra la violencia electoral

  • Desde el inicio de la jornada electoral vecinos de los distritos 32 y 26 de Coyoacán, formaron brigadas ciudadanas para reportar los incidentes electorales.
  • Reportan a funcionaria pública como parte del operativo de compra de votos en Coyoacán.

Al inicio de la Jornada electoral, vecinos de la delegación Coyoacán, organizaron un chat comunitario, donde compartieron fotos, videos y audios de las incidencias que se presentaban en las casillas aledañas a sus domicilios.

Con el monitoreo de las redes de Twitter y Facebook, lograron localizar otras denuncias ciudadanas a las cuales acudieron para reportar y documentar la compra de votos. Así, fueron mapeando casilla por casilla, las zonas donde se encontraban los operadores políticos.

Los primeros reportes vecinales, evidenciaron que las casillas se montaron dos o hasta cuatro horas después. Asimismo, en muchas casillas del Distrito 32, los funcionarios de casilla se ausentaron; con lo cual, los primeros ciudadanos esperando en la fila para votar, ocuparon los puestos faltantes. Algunos testimonios aseguraron, que en la noche del día sábado, se ofertaron hasta 5 mil pesos a los funcionarios de casilla para que faltaran a la elección.

Así, muchos de los vecinos votantes, pudieron ver a los operadores de sus colonias como funcionarios de casilla, lo cual causó molestia.

A la una de la tarde, en la casilla de la sección 424, ubicada en Huitzilpochtli en la Colonia Adolfo Ruiz Cortínez, se descubrió una casa de mapaches en la calle Atzayacatl, a una cuadra de la casilla. Vecinos acudieron con su celular a documentar el suceso y fueron agredidos por un grupo de mujeres que amenazaron con golpear los vecinos denunciantes. Luego del suceso, se identificó que la agresora era Johana Elvira Bahena Aguilar, Sudirectora de Promoción y Fomento Deportivo de la Dirección General de Desarrollo Social de la delegación. Esto implica directamente a funcionarios de casilla en la compra de votos.

La Jornada finalizó con grupos de personas, que se encontraban aledañas a las casillas de votos, donde viendo sus celulares y haciendo rondines, llamaban a las personas a votar y después les entregaban sobres donde pudiera haber dinero.

Al cierre de las casillas, las mismas personas que llamaban a votar y tenían listas, permanecieron a fuera esperando los escrutinios.

 

Vecinos Unidos de Coyoacán

Entre elecciones y reflexiones

En Coyoacán, no es de extrañar, que la situación económica de múltiples familias ha hecho que la corrupción sea la principal fuente de trabajo.

Mujeres han sido empoderadas bajo el yugo de la violencia, y ante la falta de recursos, el convertirse en operadoras políticas donde reciben hasta 25 mil pesos mensuales por conseguir votos para el PRD no es nada despreciable.

Son estas mismas mujeres las que contratan a sus hijos de golpeadores para intimidar y amenazar a aquellos que intenten votar por la oposición o bien no se sometan al partido en el poder. Lo hacen para que no se termine el régimen perredista y por ende no se acabe su fuente de ingreso. Pero a su vez, el saber que están protegidas por las autoridades, y que pueden lanzar sillas a las cabezas de los transeúntes sin ser sancionadas por ninguna autoridad, las hace las malas del cuento. Aquí los verdaderos enemigos son los que sostienen un coto de poder, y compran a personas como si fueran objetos, para que los más pobres ejecuten las hazañas deleznables, mientras ellos salen intactos de acusaciones como violencia electoral.

El corazón se rompe cuando se ve a un chico de 20 años, con una playera del PRD esperando afuera de un mitin de MORENA para golpear a los asistentes y meter miedo. Ese chico que seguramente estará a fuera de las casillas este 1 de julio, listo para romperle la madre a cualquiera que busque votar por una opción diferente a la de Toledo y el Frente. Ese mismo chico que no conoce otra alternativa de vida, más que el de la corrupción y la violencia.

Cuando nos preguntamos cómo es que llegamos a ser un país con 93 homicidios al día, hay que remitirnos a la situación de los Pedregales de Coyoacán. Mujeres, jóvenes, familias enteras que están dispuestas a golpear y amenazar, con tal de no perder su única fuente de trabajo: la corrupción.

Hace 6 años, gritábamos “Qué democracia es esta, donde las personas tienen que vender su voto con tal de comer un día”. Hoy seguimos preguntando, en qué democracia vivimos, en la que decidir libremente significa firmar una sentencia de muerte.

Si en un pequeño punto de la ciudad de México, como son los Pedregales de Coyoacán, vivimos así, imaginarnos el escenario a nivel nacional que nos espera en esta jornada electoral, nos obliga a pensar que votar libremente es un acto de valentía.

Si bien podemos coincidir en los comentarios que afirman que AMLO es neoliberal, que MORENA sigue siendo un partido lleno de contradicciones al cual no hay que creerle; no podemos concordar en que lo que se necesita es una revolución. Si pensamos en la situación que está detrás de la compra de votos, en la pobreza y la violencia a la que se enfrentan las familias que van a ir a votar, plantearles salir a las calles contra la autoridad, sería un discurso vacío que no serviría ni para llenar estómagos hambrientos. Si no resolvemos eso primero, la revolución que tanto se pregona, será solo un discurso antiguo publicado en un post de facebook con la imagen de un puño levantado.

El camino es muy largo y apenas empezamos. Podríamos pensar que lo mejor sería construir los autogobiernos que tanto deseamos, donde las personas valgan por sus habilidades y capacidades, y no por sus adquisiciones económicas. Pero eso, no se logra en las urnas sino en la enseñanza. Entonces nos preguntamos, ¿cuántos de los rebeldes de la autoridad se enfocan en enseñar? y no nos referimos a llevar unas conferencias, foros, seminarios, talleres, etc. a lugares donde hay organización previa, sino asumirse como parte del problema para encontrar la solución, eso a lo que llamaba Paulo Freire “ser radical”.

Después del 1 de julio, sin importar el resultado, toca organizarse, construir esas rebeliones que tanto se desean. Recordar que el presidente no rige la vida de nosotros, sino que nosotros construimos los mundos que queremos.

Estamos tan acostumbrados a pensar que el salvador llegará, que todos aquellos que mencionan que AMLO nos hará como Venezuela y que es un peligro para México, jamás han luchado por sus derechos.

Sin embargo, nosotros, los que nos hemos enfrentado a esta lógica de mercado que nos despoja de nuestra identidad e historia, sabemos que quede quién quede no nos vamos a dejar y fortaleceremos la organización popular para evitar que se sigan violando nuestros derechos.

Es ahí la solución que necesitamos. Pero hasta que no estemos conscientes de la situación que vivimos, hasta que no construyamos otras opciones para la gente que se sostiene gracias a la venta de votos, nuestra única opción seguirá siendo a las urnas.

Votar no es un acto de libertad, es un acto de necesidad.

Ojalá y en los próximos 6 años podamos ser lo suficientemente autónomos como para que finalmente podamos decidir sin miedo, sin abusos y con confianza.